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domingo 13 de diciembre de 2009

¿Te acuerdas?

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Cada vez que voy a visitarte, casi nunca me hablas, siempre soy yo el que te habla. Pero eso a mi no me importa, porque a mi me gusta hablarte y que tú me estés escuchando.
Todos los días, a la misma hora voy hacia donde estas tu, siempre ahí. Esperándome a que yo llegue. Siempre callada, y sin decirme nada.
Te llevo flores o algún otro regalo para que tú estés satisfecha, pues me gusta, me encanta verte contenta cada vez que trato de sorprenderte, aunque tú ahora ya no me lo demuestres.
Recuerdo aquella vez que nos conocimos, tú estabas sentada en una banca, por un parque escuchando música en tu Mp3, callada solo mirando las nubes. Mientras yo estaba ojeando un libro, distraído con lo que pudiera tropezarme por el camino. Y en ese momento, recuerdo que por estar tan apegado a la lectura, me golpee con la banca en la cual estabas tú, me dolió mucho, recuerdo que hasta grite, y al parecer mis gritos te alarmaron, que diste un salto de la banca.
Tu tan linda, me auxiliaste, invitándome que me sentara a tu costado a recuperarme de ese mal momento. Y ahí fue cuando te vi. Tratando de aliviar dolor de mi pierna derecha, mientras me perdía en tu mirada.


Salimos juntos desde aquel incidente mió. Que torpe fui en ese entonces. Te quedaste con aquella imagen mía, que era un descuidado y un desprevenido.
Me mirabas con una ternura que había desconocido en el mundo.
¿Te acuerdas la primera vez que fui a donde tu padres a presentarme?
Estaba muy nervioso, casi siempre me sudaban las manos de tanta presión. Ese mismo día, tuve que ir formalmente a tu casa y decirle a tu padres:”Señores, soy yo. Yo soy con quien sale su hija” Pero no me atrevía a decirlo a ellos, solo me bromeaba contigo aquella escena con tus padres. Y tus padres alarmados me botarían a patadas de tu casa, diciéndome que yo no seria una buena influencia para ti, y te meterían a un colegio de monjas por estar conmigo.
El momento en que estaba sentado en la sala de tu casa, fueron los momentos más angustiosos de mi vida, pues no sabia si les iba a caer bien o mal a tus padres. Tus padres llegaron a la sala, me miraron de reojo. Alzaron la ceja y luego con una mirada risueña me saludaron. Pero al parecer les caí bien ¿no?... ¿O no? Bueno no hace falta que me respondas.
Pero tu madre, me dijo que te cuidara mucho, que tú estabas muy enamorada de mí, y que tendría mucho cuidado con lo que te hiciera o lo que te dijera.
Al igual tu padre, un tipo bonachón casi de la edad de tu madre, muy jóvenes los dos. Me hablaron de tus primeros enamorados, de cómo te habían tratado, como eran tus amigos, la relaciones que llevabas con los amigos de tus padres y que futuro tenían preparado para ti tus padres.



¿También te acuerdas de aquel incidente que pasó camino a la fiesta?
Tenia que ir a las ocho de la noche a recogerte a tu casa, pues de ahí teníamos que ir a la fiesta de mi amigo. Fui a tu casa, salio tu mamá y me dijo que dentro de un momento salías, que te estabas dando algunos retoques.
Tu mamá, mientras tanto me preguntaba que hacia por la vida, que planes tenia para el futuro, y lo principal ¿a que hora te traería de vuelta? (todo eso me decía tu mamá, créeme)
Yo, siempre evadiendo o metiéndole a tu mamá al cuento o diciéndole alguna mentira, porque siempre que le decía: “No se aun que voy a hacer”, y me hacia un gesto de desaprobación y me decía que carreras tenia que seguir, o al menos tratar de terminar.
Hasta que por fin bajaste, con ese vestido rosa, siempre tan linda, con ese vestido rosa, que te ponías para aquellas ocasiones que teníamos que salir a alguna fiesta formal.
Saliste, le diste un beso a tu mamá y te despediste de tu papá, sin nada mas que decir, nos fuimos en un taxi hasta el centro de la ciudad.
Me preguntaste: ¿si teníamos que hacer algo por ahí, en el centro? Yo te dije que tenía hambre y quería comer algo por ahí, dudo que nos den algo en la fiesta te dije.
Me aprobaste la idea y me dijiste: “Si sigues comiendo tanto, ya no te voy a querer, si no te voy a aponer a hacer dieta” y me diste un beso.
Que lindas palabras mencionaste ese día, aunque fueran un poco crudas, tu siempre eras así, de cruda y preciosa.
Bajamos en el centro, compramos algo, y luego te dije para ir caminando a la fiesta, ya que quedaba a unas pocas cuadras de ahí.
Tú asentaste la cabeza y nos fuimos caminando. Mientras caminábamos por ahí, vimos a una pareja que estaba discutiendo. El tipo le gritaba su vida a la chica con quien estaba, creo que era su enamorada(o eso creo) en plena calle, y ella, sin responderle comenzaba a arañarlo. Nosotros pasamos muy cerca de ella ¿Te acuerdas? Y entonces nos quedamos mirando aquella escena bochornosa y la chica comenzó a insultarte, y tú le devolviste su plegaria, mostrándole el dedo del medio.
La chica fue corriendo hacia ti, y tú ya estaba lista con tu cartera para darle un buen carterazo en la cabeza. Mientras yo veía, que se venia el huaico, decidí hacerle frente a la chica, pero tu diste un paso adelante y con tu mano me tumbaste para atrás. Dicho y hecho paso lo que predije, mientras se acercaba toda matona a jalarte los cabellos, tú le adelantaste con un carterazo en la cabeza, que la dejaste inconciente, la chica quedo tendida en la acera mientras tu la mirabas y le decías la vida de su madre.
El chico te miro, y solo te dio las gracias. Y luego seguimos nuestro rumbo a la fiesta riéndonos de aquella escena tan trágica para esa pareja.
Mi chica, sabe defenderse y eso me agrada (aunque me dejaste como si yo fuera la mujer y tu el hombre) Pero aunque halla pasado eso, yo me preocupaba por ti, porque si en todo caso, el carterazo fallaba, yo iba en acometida contra la chica, porque no dejo que nadie te toque ni siquiera un cabello, ni menos esa huachafa, siempre estaba al pendiente de todo lo que haces, y eso siempre a sido así , casi nunca te dejaba sola cuando tenias que ir a comprar ó a hacer algún trabajo, te acompañaba a todos lados, porque realmente necesitaba cuidar de ti, y que tu me cuidaras a mi (aunque esto fuera siempre al revés)

¿Te acuerdas de la primera pelea que tuvimos?
Fue por una tontería mía(o eso creo), tú siempre de cariñosa conmigo, y yo respondiéndote con un beso en la mejilla o con un te quiero al oído.
Paseando un día cualquiera por el centro, entramos a una tienda donde venden peluches, pulsera, mochilas, entre otras chucherias más. Tú sin decir nada, agarraste un peluche y me lo mostraste.
Yo, estaba entretenido en un peluche para ti que me había gustado (y pensaba q te gustaría) pero al parecer (como siempre) nunca habíamos coincidido en los regalos. Mientras veía el peluche, se me acerco una chica, muy simpática ella, me dio un beso en la mejilla y se fue. Fue demasiado raro (nunca la había visto en mi vida te lo juro y tampoco me crucé con ella) creo que era una de esas personas que siempre quieren malograrte una relación (y la de nosotros era perfecta).
Tú, viste esa escena. Yo todavía embobado por aquel beso no correspondido, te alejaste de la vitrina, dejaste el peluche en su sitio y te saliste de la tienda sin decir nada. Te seguí y te pregunte: ¿Por qué te habías ido? (Muy ingenuo yo, sabia la respuesta, solo que en ese momento todavía no salía del shock)
Me respondiste entre llantos; “porque ella siempre tenía que seguirte, ¡no soy tonta! en otras ocasiones la había visto mirándote y que me seguía a donde valla yo.”
Asombrado por tu respuesta, me incline hacia ti, y te abrasé muy fuerte, y simplemente te dije:”Te amo mi amor, ahora te amo mas que nunca, nunca me dejes, me has demostrado que me quieres, y siempre me querrás, y no te preocupes, que esa chica no la conozco y no quiero nada con ella, porque siempre te voy a tener a ti preciosa”
Lloraste en la calle, lloramos en la calle, fue la primera vez que te vi llorar. Nunca voy a olvidar ese momento, los dos con los ojos hinchados de tanto llorar en esa calle, al aire libre, exponiendo nuestros sentimientos a todas la personas, porque, total nosotros somos muy abiertos ¿no?

¿También te acuerdas… la primera vez que dormimos juntos?
Fue un día muy especial para mí, y estoy seguro que para ti también. Tus padres se habían ido a una fiesta, por las afueras de la ciudad. Tu les habías dicho que tenias que estudiar en la casa de unas amigas, y yo, como siempre no hacia nada, (solo cantarte y pensar en ti cuando no estas presente) hasta que me llamaste ese día: “¿En la noche estas libre? Si lo estas ven a mi casa” esas fueron las palabras exactas por las cuales me hechizaste para ir puntual a tu casa.
Llegue en la noche, a tu casa, más puntual que nunca. Toque tu puerta y me recibiste en pijama. No me lo había esperado nunca, estabas con tu pijama de Piolín, se te veía muy linda, nunca te había visto con tu pijama, pero en ese momento solo hice una breve mueca de felicidad al verte. Te salude y te pregunte si íbamos a salir alguna parte. Me dijiste que no, que nos íbamos a quedar a ver una película en tu casa, Pero, ¿Tus papas no dicen nada? Te dije, y tu con una voz muy dulce: “tonto, no están ¿no te acuerdas que se iban a ir a un cumpleaños fuera de la ciudad?” En ese momento mi corazón, se acelero, pensaba en lo que iba a pasar en esa noche de luna llena.
Entramos a la casa, cerraste la puerta, apagaste todas la luces, y nos fuimos directo a tu cuarto. Era la primera vez que veía tu cuarto, era muy lindo, como el cuarto de una niña de 10 años, pero iba con tu personalidad y tu persona.
Nos sentamos en tu cama, y luego tu te escondiste entre las sabanas, yo me quede absuelto de cualquier cosa que me pudiera pasar (para serte sincero, estaba muy nervioso ese día)
Sacaste el control remoto y comenzamos a buscar algún canal que den una película buena. Te cobijaste entre tus sabanas rosadas. Yo todavía sentado en la cama, agarrándote la mano, me dijiste que también me metiera a la cama.
- No seas aguafiestas, vamos métete conmigo, no muerdo -
- No lo se, y ¿si llega tus papas? – te dije
- Si, sigues así con ese miedo, de verdad los voy a llamar –
- Esta bien, voy a creer en ti-
Me quite los zapatos y simplemente me escabullí en las sabanas, ya los dos juntos echados abrazados, veía tu habitación. Tu laptop en tu escritorio, todo el piso tapado con una alfombra que cubría toda tu habitación muy suave, tu televisión para ti solita, tus adornos, tus diplomas, y tu ropero. No eras mucho de maquillarte, pues siempre salías a la calle, con solo arreglarte el cabello, que se te veía precioso, todas las personas te miraban, y eso me daba envidia, y simplemente tu me decías: “Te amo, solo te voy a amar a ti”
Abrazados en tu cama, muy suave, tenia un poco de frió, pero estabas tu para abrigarme, y yo para abrigarte. Te sentía muy calida y tus besos me calmaban esa sed de deseo hacia ti. Te tocaba el cabello y te decía que te amaba mil y una veces. Ya no tomábamos importancia a la película, me dedicaba solo a mirarte fijamente a los ojos, siempre a tus lindos ojos cafés, esos ojos que me habían hechizado desde el primer día que te conocí. Te amo me decías y me besabas. En ese instante solo quería estar contigo, no me importaba si llegar a algo mas en ese día, solo quería abrazarte y decirte lo mucho que te quiero. Así entre besos y abrazos nos quedamos dormidos amándonos toda la noche.

¿Te acuerdas cuando nos levantamos?
Ya era de día, el televisor seguía prendido y tu reloj marcaba las 7 de la mañana, tus papas llegarían en media hora. A pesar de que el tiempo estaba en contra de nosotros, tu me levantaste a besos, me dabas muchos besos por todo el rostro y me decías muy tiernamente: “Amor, levántate” “amor, despierta” “Dormilón” y yo ni caso te hacia. En ese momento, yo soñaba que tu y yo caminábamos por la orilla del mar.
“Amor, mis papas ya van a llegar levántate”. Solo mencionar esas palabras me levante de un golpe, y estaba con todo el cabello desordenado (mas de lo que tengo) y simplemente te reíste muy tiernamente y me dijiste: “amor, tienes todo el cabello parado, tonto, quédate quieto que te lo arreglo” Me arreglaste el cabello con tus manos, me arregle mi ropa (pues había dormido con ella), y luego te di un beso muy largo (en símbolo de agradecimiento).
Entre tantos besos y te amos, poco a poco, nos fuimos amando a cada segundo que pasaba, nos tiramos a la cama y nos envolvimos entre las sabanas de tu cama, aun besándote y tu diciéndome “te amo”. La luz del sol, entraba por al ventana y veía a dos loco, revolcándose en aquella cama que fue testigo de nuestra primera vez juntos. Hicimos el amor esa mañana, faltando 15 minutos para que llegaran tus papas, pero no nos importaba en ese momento el tiempo. Los 15 minutos se volvieron horas interminables de amor, como si todo el tiempo se detuviera y nos quedara observando, solo a nosotros.

Ahora, solo estoy aquí sentado solo. Simplemente deseo que me vuelvas a hablar, y que nunca más me dejes hablando solo, en esta tarde que llueve, en esta tarde tan gris, aquí en el cementerio, recordando todas las cosas que pasamos juntos, todas las cosas que nunca se borraran de mi mente.
Te amo, y siempre te amare, tu no has muerto, tu siempre vas a vivir en mi alma. No me importa que la gente me mire que le hablo a una pared, porque yo se muy bien que no le hablo a una pared, le hablo a mi gran amor de mi vida, que se encuentra encerrada en aquel nicho, prisionera ahí dentro.
Se que no te voy a ver como antes. Pero te juro, que siempre te voy a visitar como siempre. Porque yo te lo prometí, ¿Te acuerdas? porque tu ya sabias que ibas a morir y siempre estabas tan contenta, y yo me ponía llorar, porque sabia que ibas a morir tarde o temprano. Por eso te quería tanto, por tu espíritu de lucha, y calmar mis llantos y decirme que todo estaba bien (cuando no era así) y por eso siempre te voy a amar. Por luchar un día más en este mundo tan podrido. Te amo, aunque no se si hice feliz tu vida, o infeliz tu vida. Pero que la pasamos bien, de eso estoy seguro. Te amo, porque el momento de tu muerte estuve contigo, y moriste con una sonrisa en la cara, y un beso mió de despedida.
Ya han pasado 5 años de tu muerte, y todavía me acuerdo el momento más feliz de mi vida, fue contigo. Cuando estábamos en el mismo lugar que nos conocimos, sentados los dos en esa misma banca deteriorada por los años, abrazados, mirando el cielo como dos locos enamorados.
Tú, sin rodeos y de improviso, me miraste fijamente a los ojos, y me cogiste la mano fuertemente y me mi dijiste: “Amor, vas a hacer papá”. ¿Te acuerdas?


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domingo 25 de octubre de 2009

La felicidad para ti.... (Para ti)

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La felicidad para ti
Es ser amada.
Para mi… es que te amen.

Para todos, la felicidad es material.
Para ti, la felicidad… era yo.
Para mí, la felicidad… eres tú.


Seas infeliz o feliz,
Quizás quieras tener algo para mí
Pero no quiero quebrantarme por ti.

Se que amas en silencio,
Que no puedes mi nombre al aire mencionar.
Pero tú silencio
Se escucha en lo más profundo de mi mente
Que no se calla ante nada
Y me revela lo que sientes

Te quiero feliz… no infeliz
Recuerda… no quiero verte
Solo quiero… tener feliz,
Para así… poderte hacerte infeliz.

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En si...

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En si…. Te quiero
Pero no quiero verte.
Pero me duele verte.
Pero verte y quererte… quizás duela querer

Querer verlos duele
Pero verlos, me da ganas de querer morir
Y al morir, me da gana de verlos
Volver a verte, es querer vivir.
Y mentir… es volver por ti

Y si querer verte… es pecado para mí.
No me humilles a mí,
Que lo que hice,
Es porque te quise.
Porque te adoro
Pero te amo
Pero te deseo aun más
Pero no deseo verte en los brazo de alguien mas

Me da pena verte y quererte
Quiero verte.
Y darte un beso,
Pero seria perderte otra vez

Mentirte y decirte que estoy bien
Es quererte.
Te quiero, porque eres feliz
Pero no quiero que estés infeliz
Por tan solo… quererte.



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domingo 18 de octubre de 2009

El poema más bello del mundo

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El poema más bello del mundo… no esta aquí.
El dilema, más grande el mundo… eres tú.

No me mires… solo bésame.
No me hables… solo bésame.
No me ignores… solo déjame.

Porque me ignoras?
A pesar que existo en este mundo,
Tú haces, que me siente que este totalmente equivocado.

Solo soy escoria para ti.
Pero tú eres la discordia para mí.

Deja de mirarme!
Porque, cada clavada de tu mirada que me regalas…
Siento que pierdo la vida,
Y la recupero, en un charco sucio de mi vida.

No me hables… solo bésame.
No me respondas… solo ignórame.

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La ciudad y El niño

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Caminado por la ciudad.
Es de noche, la luna aún no se encuentra situada en la parte alta de aquella ciudad, solo están los postes de luces que alumbran por el momento la ciudad.

Señores comercializando baratijas, que se encuentran escondidas en su maletines de ellos (por si la policía decomisa la mercadería); comercio en la calle, al paso, por unas cuantas monedas, te pueden vender la mercancía que llevan en sus manos a ofrecerte.

Niños que piden limosnas, sin ningún escrúpulo o vergüenza, y la dura indiferencia de los transeúntes hacia ellos, botándolos de su camino, o simplemente ignorándolos. Persistentes, por el desprecio y desanimo que ofrecen las personas, se observa, como el niño que ofrece el producto, insiste con frecuencia a una pareja, que camina por el centro de la ciudad.
La pareja se limita a hacerle caso; el niño sigue insistiendo, pero no hay mas remedio, la pareja avanza sin ningún interés de comprarle algo al niño. El insistir del niño, se vuelve un tormento para la pareja, por el cual, el macho dominante, decide empujar el niño a la pileta de agua, que esta por el centro, y sigue su camino.
Hay muchos testigos de dicho acto, pero ninguno se acerca a ayudarlo (ni yo).

Mirando aquella escena embustera, camino unos pasos hacia donde esta el niño, ya empapado, y con la bolsa de caramelo en las manos, sujetándola fuertemente, como aferrandose a ella, como si fuera el salvavidas de ese dilema.
Me acerco lo suficiente, y me siento en la banca mas cercana que se encuentra, alrededor de la pileta. Miro fijamente a las demás personas, y solo veo, que miran al niño, indignados, diciendo lisuras, maldiciendo al tipo, y teniendo piedad del pobre niño.
Nadie atina a sacar al niño de la pileta, solo cuchichean entren ellos y nadie se acerca a darle la mano (ni yo tampoco)
El tipo que empezó dicha escena, ni si quiera se digna a voltear, como quedo su victima, pues el sigue su camino, abrazado de su novia (Estupendamente jodida de cara, por cierto)
Las personas no logran entender aquel acto ejecutado.
Un policía, al ver aquel acto, donde ah reunido a bastante gente, que se ah aposentado alrededor de aquel niño (que por cierto, se ah quedado inmóvil) Pregunta a uno de los transeúntes, ¿Que ah pasado aquí?
Miro atentamente la mirada de aquel tipo que le va a responder al policía, al parecer el dice: “No paso nada… el solo se resbalo, parecía que quería robarle a alguien” asiendo los debidos gestos con la narración.

Idioteces, mentiras, falsedades y calumnias, es lo que hablan aquel del pobre niño, y la gente que vio, aquel espectáculo organizado por aquel tipo, se quedo muda, calla, sin palabras (Como diciendo, conmigo no es la cosa)

El niño se levanta de aquella pileta de agua. Corre un aire muy frió, es invierno, mitad de temporada. El frió se percibe. El niño, se las arregla para salir de aquella zanga llena de agua verdosa que esta en el centro de la ciudad, saliendo de ahí deprisa, y pisando ahora tierra firme.
Con la bolsa de caramelos en mano, decide secarse el pelo, y refregarse la cara, quitándose aquella agua que le molesta.
Su ropa esta mojada, se le trasluce una parte de su cuerpo, aun mojado, y el pantalón empapado.
Las demás personas, que ya hacen a su alrededor, lo mira, y le preguntan: ¿Estas bien? Él mira a todos, mira a su alrededor, y los ojos, por un momento, se cruzan con los míos; le mantengo la mirada, pero al final me acobardo y miro hacia otra dirección. El niño sigue mirando a todas partes (al parecer queriendo buscar al responsable de su caída) El niño en su mirada, mostraba desinterés por lo que le había pasado; como si para él, eso fuera cosa de todos los días, como no teniendo alternativa, es inevitable pasar todo eso.
Mira la bolsa de caramelos, y comienza a sacudirse los cabellos, que ahora el agua salpica a la gente de los alrededores.
Sigo viendo al niño, ahora el niño parece hablarle a todos, y a pedir que colaboren con su humilde causa de vender aquellos caramelos, que al parecer quiere deshacerse de ellos, de cómo a de lugar, vendiéndolos sin tregua.
La gente lo mira absorta, con unos ojos de asombro, (al parecer el importaba mas la salud del niño que sus caramelos).
La gente que esta alrededor, comienza a desaparecerse una por una, siguiendo sus rumbos, uno por cada lado, algunas señoras comienza a darle un poco de cambio que tenían en sus bolsillo, a cambio de nada. Pero las demás que estaban en esa escena, se esfuman uno por uno; el policía, también parece importarle poco lo que sucedió en aquella parte del centro de la ciudad, y sigue merodeando los otros sectores que falta.
Solo unas 3 personas, dignaron a comprarle sus caramelos. Las 17 restantes, se desvanecieron de la nada.

La noche se entorna mas oscura, y el niño al ver que no hay mas clientes., sigue su camino, abrazándose a si mismo, para que el frió no lo invada, y pueda ganarle una batalla mas al niño.
Sigue su rumbo, y a su paso, comienza a ofrecer caramelos, caramelos… y mas caramelos a la gente que se cruza por su camino.

Me paro de la banca, y me voy en dirección contraria del niño, ya que él y yo, tenemos caminos diferentes que cumplir; pero, siempre llegaremos a un solo final.

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